En cisternas de la memoria,
tembloroso y fosforescente,
libero
rituales mecánicos y escorpiones,
rompiendo cabezas.
En mares partidos,
atravieso enigmáticos cuerpos
que esperan ser escritos.
Y en escenarios volcánicos,
visto trajes soliviantados
sobre hombros de la colina,
mientras me pregunto:
¿Qué es la realidad?
¿Y el álgebra del alma,
cómo se conjuga?
Los hombres,
locos aullando como lobos,
suspendidos
en ramas
de tibios soles extranjeros,
caen
como hojas sangrientas
de patrias traspuestas
en actos lejanos,
que, bien mirados, a veces,
causan gracia.
Me decía: adelante.
La palabra precisa, aviva el ojo,
llama al abrazo.
Viajo en espejos enamorados,
encuentro golpes
que deletrean un cortejo
de muñecas de cartón,
caleidoscopios
aleteando mis párpados azules
reflejando caminos
en mendigos de amor.
Mi cabeza inclinada,
como sauce sobre un río,
recuerda cantos de gloria
en destellos de sexo acuático,
recorriendo la ciudad.
Desde entonces,
comencé a morir:
escribo con ojos abiertos,
escucho mi voz
y abandono el coro de los muertos.
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viernes, 8 de abril de 2011
lunes, 4 de octubre de 2010
LA SEDA ES REPOSO
La seda es reposo,
cuando la forma percibe
la claridad del mar
y el fondo del sol
puede encontrarse en tus ojos.
Soy un plano perfecto
donde las pisadas no se notan,
si no las ponéis en mi mirada.
Y, cuando señalo el horizonte,
siento el latido de la tierra
subiendo por mi cuerpo.
Encuentro aquí,
en el hueco que cubre esta página,
un caparazón donde cantar
apoyando mis labios.
Mientras la espera y la lluvia
descienden
por la ladera de un relámpago
como una cabeza partida,
tengo en mis manos
un pulmón que te recuerda
y un alma en vilo
que da luz a estos versos.
cuando la forma percibe
la claridad del mar
y el fondo del sol
puede encontrarse en tus ojos.
Soy un plano perfecto
donde las pisadas no se notan,
si no las ponéis en mi mirada.
Y, cuando señalo el horizonte,
siento el latido de la tierra
subiendo por mi cuerpo.
Encuentro aquí,
en el hueco que cubre esta página,
un caparazón donde cantar
apoyando mis labios.
Mientras la espera y la lluvia
descienden
por la ladera de un relámpago
como una cabeza partida,
tengo en mis manos
un pulmón que te recuerda
y un alma en vilo
que da luz a estos versos.
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