Cae la lluvia en Madrid,
envuelta en música y luz.
Tiovivo de olores,
repiquetea la ciudad
donde, invisible,
me veo
en hojarasca
de sonidos escritos,
en el vaiven farfullante,
donde sueño mis huesos
anudados a un tambor
de calabazas secas,
partidas al sol.
No huyo. Es el estío:
apenas, frases melancólicas
en lechos silvestres.
Es la lluvia mediterránea:
intensa y ocasional,
inunda y asfixia
cuando cae el relámpago.
Entonces,
canto frases ininteligibles
que el amor descifra.
En la fascinación
de abandonos súbitos
y restos de estaciones marinas,
preferidas
en juegos de memorias,
recojo despojos de tormentas.
Desnudo entre verdugos,
incinero el corazón de la noche
y, también, el rumor de espíritus sofocados
en la negra sangre del reloj
pulsando la mano del exilio.
Amante empecinado,
escucho la vehemencia
de rostros que olvidé
en columnas de ráfagas,
frases de arena,
mientras retomo
una lentitud en espejo
que agito,
para despertar terráqueos.
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sábado, 25 de septiembre de 2010
viernes, 30 de octubre de 2009
DE GRIS
De gris,
soy formal, cortés,
me corto el pelo una vez al mes.
Me pesan los pies
los días
silencios donde no amanece.
De gris
preparo la imposible vuelta al cuerpo,
el perfil de amante
el color de las horas,
vientos en vacío.
soy formal, cortés,
me corto el pelo una vez al mes.
Me pesan los pies
los días
silencios donde no amanece.
De gris
preparo la imposible vuelta al cuerpo,
el perfil de amante
el color de las horas,
vientos en vacío.
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