sábado, 17 de septiembre de 2011

CUANDO ELLA RESURGIÓ EN EL HUMO

Ella me dijo: es la última mañana que ves fumando...
Abandonó sus cenizas y se entregó a la letra del paño de la risa que alborotó sus células.
La luna lunera, lunita de plata de vida interior, reflejó la intención de su mirada anhelante
y mutaban en ese gesto, sus pequeños pulmones vacilantes.
Páginas y horas, deslizándose en la piel de alveolos en claves de sol, abriendo sus ojos palpitantes,
en el agudo viaje de la desesperación a la esperanza.
Surgió después de los suaves unguentos del humo tibio con un espeso olor a tiempos que no vendrán.
Así, en un movimiento crepuscular bailaba en cocoteros gigantes al borde del mar y se alimentaba de frases y fresas del frondoso bosque de jazmines, mientras jugaba en la vieja cocina familiar.
Abandonar las volutas, alborotaba sus cabellos en el trance de salir del gran silencio sanguíneo y esa era una situación de honda sugestión para mí.

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