sábado, 30 de octubre de 2010

AMOR TRASTOCADO

Querida amiga:
Te recuerdo como un corazón sombrío, oasis feroz, falso juramento donde la tarde cae arrullada por velos solitarios. No hay cosa más densa que el odio en voz pasiva, ni más mísera ubre que el amor trastocado. No es bueno dar alas a la impertérrita marcha del silencio. Los pasos idos, los besos, perdones y crímenes inconclusos, enferman violentamente tus vísceras.
En la templanza mandibular, duermes quejosamente, sabiendo que no responderás a familiares y amigos, ni compartirás sueños en tanto creas en deseos ajenos entre tus faldas.
Mejor no aferrarse al pasado.
Olvida los goznes de canciones que expliquen inútilmente, flancos de tu llanto en combate.
No rehuyas el cuerpo a cuerpo de la palabra a tiempo.
Tu alma se quiebra en noches de bronquios, la paseas en timidos intentos de lágrimas cansadas, donde colocas yus manos y juegas pliegues de tu boca, en pupilas enarboladas y escondidas, detrás de tu imagen pública.
Ya no queda nadie- me dijiste al pasar-todos se han ido.
Cuando alguien se va alguien queda. El lugar por donde alguien pasó, ya no está solo. Únicamente
está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún humano ha pasado. Sabemos que hay mutilados de distinta clase. Los hay de la guerra y también, hay quien perdió su rumbo y su rostro en el amor y no en el odio.
Alejate de la activa, hormiguenate eternidad de caídas en secreción sanguínea. Deja de jugar a la voz baja con el fantasma que duerme en la escalera. Termina con el tirano y sus verbos auxiliares, haz caso omiso., exacto, de los asabios de staño y de sacerdotes que llevan su cruz a cuestas, en círculo dando voces.

sábado, 23 de octubre de 2010

DESENCUENTROS DEL AMOR

Querido amigo:
Te sientes herido, abandonado, hijo limitrofe del viejo hombre que ronda tu corazón.
Tu aparente disposición al diálogo, es como la gracia metálica del agua.
No obstante, arrinconas a tu compañera, transformada en aguda rival que se queda dormida ante la feroz insistencia que te pierde en cada desencuentro.
El amor aciago salió de vuestras bocas, pero hace muchas lunas y variados inviernos que vuestro deseo, se deslizó en un aliento fugaz, mientras revoloteaban ombligos en vertientes monacales de la tristeza del pómulo morado entre el decirlo y el callarlo.
Quién no transpiró alguna vez el alma a cuestas y, sentidamente extraños nos llamamos a través de la niebla, mientras percibimos vidas compartidas, coleando frecuencias rumiantes y adioses empolvándose las narices.
No está mal, mirar de frente y escuchar de costado, pero nadie espera a su sombra acuartelado, ni a la nostalgia del perdido regazo entrecortado, olvidado en secreto y en desorden, sin saberlo.
Yace así la cuerda al pie del violín: Hablando en voz baja del relámpago que atraviesa la cotidianeidad perdida en palos de ciego que no justifican la venganza mutua por siglos de estéril resuello salomónico.
Te ves aclimatado al bien, mórbidamente doblado en el cebo carnal y al híbrido juego de copas donde concluye el destino. Has comido y bebido alternativamente de moleculas de goce y lecho entrecortado de angustia.
Después de dictados en magnificas rosas del desamparo, salen a tu encuentro afanes legislativos acerca de historias recientes y minúsculas, inclinando tu alma al peso del rencor atribulado, pleno de humeantes sílabas que recuerdan tus amores, ausentes.
Considera la crisis tuya, suma y sigue. No hay error más racional que tu experiencia.
Despiertas conmovido y no te asomas a sus ojos, mientras te deslizass gateando sus muslos ,abiertos a la sed de oraciones pasivas en medio de socavones y silbidos técnicos.
Les toca crecer, abandonar la miel del oso envenenado en la noche boreal, mientras huyes de la muerte, sentada al borde del mar.
No esperes la belleza invisible en la tempestad, mirándote del otro lado de la periferia universal.

domingo, 17 de octubre de 2010

UNA DIRECCIÓN TOTAL

En torno al ansioso torbellino
de mis venas equívocas,
recorto un diapasón
y salvajes notas,
moviendo
caricias y olvidos.

En esa inmensidad,
mis movimientos
se renuevan,
minuciosos y fugitivos,
como sexo a la deriva
por galaxias y mareas.

Desde entonces,
imagino mi amuleto:
varios mundos
caben bajo el ala
de bellas herejías.

En cada pulsación,
entreabro
mi boca sobre tu boca,
saboreo
una dirección total:
dulces, vagos labios,
regiones secretas
engendradas por el viento.

sábado, 9 de octubre de 2010

REMEDIOS APLICADOS

De tanto pensar,
a veces,
se me olvida
que tengo boca
y un feroz linaje
de rostro fijo,
arrastrando válvulas
intrínsecas
de claro verdor.

Y, cuando miro a lo lejos,
me dan ganas
de besarte el rumor amoratado,
desenvolverme ágilmente
en vértebras de abstracción.

Lúbrico ardor,
desplegando confianza
en mis esmaltados pasos.
Soy, entonces,
testigo de la irrealidad,
amante leal de la desconocida,
apostada
en altos vientos
de mi sexo sin fe.

Claridad
que me entrega secretos
en veloces vuelos de alcatraz.
Remedios aplicados,
letárgicas costumbres,
irrepetibles.

Salvaje jardín
en el que amo
extraviarme,
la gran ola blanca
de tu cuerpo.

lunes, 4 de octubre de 2010

LA SEDA ES REPOSO

La seda es reposo,
cuando la forma percibe
la claridad del mar
y el fondo del sol
puede encontrarse en tus ojos.

Soy un plano perfecto
donde las pisadas no se notan,
si no las ponéis en mi mirada.

Y, cuando señalo el horizonte,
siento el latido de la tierra
subiendo por mi cuerpo.

Encuentro aquí,
en el hueco que cubre esta página,
un caparazón donde cantar
apoyando mis labios.

Mientras la espera y la lluvia
descienden
por la ladera de un relámpago
como una cabeza partida,
tengo en mis manos
un pulmón que te recuerda
y un alma en vilo
que da luz a estos versos.

sábado, 25 de septiembre de 2010

ESTÍO EN MADRID

Cae la lluvia en Madrid,
envuelta en música y luz.

Tiovivo de olores,
repiquetea la ciudad
donde, invisible,
me veo
en hojarasca
de sonidos escritos,
en el vaiven farfullante,
donde sueño mis huesos
anudados a un tambor
de calabazas secas,
partidas al sol.

No huyo. Es el estío:
apenas, frases melancólicas
en lechos silvestres.

Es la lluvia mediterránea:
intensa y ocasional,
inunda y asfixia
cuando cae el relámpago.

Entonces,
canto frases ininteligibles
que el amor descifra.

En la fascinación
de abandonos súbitos
y restos de estaciones marinas,
preferidas
en juegos de memorias,
recojo despojos de tormentas.

Desnudo entre verdugos,
incinero el corazón de la noche
y, también, el rumor de espíritus sofocados
en la negra sangre del reloj
pulsando la mano del exilio.

Amante empecinado,
escucho la vehemencia
de rostros que olvidé
en columnas de ráfagas,
frases de arena,
mientras retomo
una lentitud en espejo
que agito,
para despertar terráqueos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

MI ÚNICO DELITO

Mi único delito
fue escalar
el dorado abismo
que nos separa,
más allá
de moribundas
ilusiones,
del verbo encarnado
que habita entre nosotros.

Es la vida
cosa brava,
cuando entro
al mar calzado
en tu mirada,
viendo
frondosos valles de mi vejez,
mientras
me palpo el mentón
en retirada acuosa.

Algún día,
cuando pasen muchas noches
y los espejos
no reflejen mis ecos
en una entrada terrenal
de pericardios,
cuando mueva
la frente hacia la espalda
y mis ojos,
carnívoros en celo,
no recuerden
la dura fibra
que los cantos recomiendan,
me tragará el silencio
sin haberlo advertido, y todo,
por exceso de turismo cultural.

Puedo decirte:
mis vísceras
concuerdan
en género y número.

Piedras singulares
buscando hormas
de sustantivos,
deshabitados
en tramos
de doble vía,
donde
chocan
las almas viajeras
y salpican
fresca sombra
estival.