Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de abril de 2011

LOCOS AULLANDO COMO LOBOS

En cisternas de la memoria,
tembloroso y fosforescente,
libero
rituales mecánicos y escorpiones,
rompiendo cabezas.

En mares partidos,
atravieso enigmáticos cuerpos
que esperan ser escritos.

Y en escenarios volcánicos,
visto trajes soliviantados
sobre hombros de la colina,
mientras me pregunto:
¿Qué es la realidad?
¿Y el álgebra del alma,
cómo se conjuga?

Los hombres,
locos aullando como lobos,
suspendidos
en ramas
de tibios soles extranjeros,
caen
como hojas sangrientas
de patrias traspuestas
en actos lejanos,
que, bien mirados, a veces,
causan gracia.

Me decía: adelante.
La palabra precisa, aviva el ojo,
llama al abrazo.

Viajo en espejos enamorados,
encuentro golpes
que deletrean un cortejo
de muñecas de cartón,
caleidoscopios
aleteando mis párpados azules
reflejando caminos
en mendigos de amor.

Mi cabeza inclinada,
como sauce sobre un río,
recuerda cantos de gloria
en destellos de sexo acuático,
recorriendo la ciudad.

Desde entonces,
comencé a morir:
escribo con ojos abiertos,
escucho mi voz
y abandono el coro de los muertos.

domingo, 17 de octubre de 2010

UNA DIRECCIÓN TOTAL

En torno al ansioso torbellino
de mis venas equívocas,
recorto un diapasón
y salvajes notas,
moviendo
caricias y olvidos.

En esa inmensidad,
mis movimientos
se renuevan,
minuciosos y fugitivos,
como sexo a la deriva
por galaxias y mareas.

Desde entonces,
imagino mi amuleto:
varios mundos
caben bajo el ala
de bellas herejías.

En cada pulsación,
entreabro
mi boca sobre tu boca,
saboreo
una dirección total:
dulces, vagos labios,
regiones secretas
engendradas por el viento.

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL AZUCAR MENTIROSO

No recuerdo tu cercanía
pero tengo en mi retina
tus estrellas.

Por otra parte,
te pierdes en mi memoria,
en altas cornisas
y en la gracia
de mástiles
en torres inversas,
de cielos
como aguas
sombrías.

En noches
compañeras
y el asombro
de ecos borrosos,
intento dibujarte
entre la eficacia
alborotada
de las calles.

Soy, preciso en el andar,
como un comedor de opio
cuando yace
con labios entreabiertos,
y, en el azucar de tus mentiras,
me conmueven
tus menudas sabidurías
de frecuencias irrecuperables.

Fui, por ello,
deletreando
versos de aliento,
en alegrías del sexo
y en tu sangre,
amada,cuando te quejas,
mientras
te quitas los pendientes
y la escarapela
de siete colores,
al dar
un largo rodeo
para salir mejor
en planos futuros.

Si lo calculo
en nombre
de amores compartidos,
no he de violentarme
oyendo el tanteo
en las teclas
de tu resaca.

¿A quién atisbas con tu sordera que oigo?

Con tu mudez que arrastras
bajo túneles,
vertebras
escritas,
que cantan
ciegos nervios,
latentes encrucijadas
al cabo de un cometa
que, de incognito,
atraviesa mi corazón,
con un par
de endecasílbos,
bien puestos.