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domingo, 22 de agosto de 2010

EL MISTERIO DE LA ESQUIZOFRENIA

Cuando era un joven que vivía en Buenos Aires, Argentina, me gustaba escuchar por la radio a un señor que se llamaba Hugo Guerrero Martineithz, creo, "el peruano parlanchin", se apodaba públicamente, y que acaba de morir de un infarto a los 86 años, después de vivir los últimos años en la calle y,ultimamente había sido ingresado en un psiquiátrico. ¿Qué lo mató realmente?
Recordé los estudios realizados en indigentes callejeros, que revelaban el alto grado de Equizofrenia que según la encuesta,padecían. También recordé, unas noticias que aparecieron en prensa y que me llamaron la atención. Se trataba de la historia de una mujer, por un lado y de un hombre, por otro.
Ella, una mujer joven, guapa, entró en una sala de urgencias y con un cuchillo atacó, mortalmente, a la médico, que ocupaba el puesto de trabajo, que hasta hace poco, ocupaba ella.
El, un guardia de las fuerzas de seguridad, acudió a su comandancia y disparó dos tiros a la cabeza del oficial de guardia.
Ella estaba diagnósticada de Esquizofrenía, pero en la clínica nadie lo sabía.
El, estaba de baja por trastornos mentales, pero conservaba su arma reglamentaria.
Se trata, la Esquizofrenia, de una enfermedad que representa un problema de primera magnitud a nivel mundial y tiene una incidencia, comparativamente mayor, que el Alzheimer, la diabetes o la esclerosis múltiple. Al parecer, uno de cada cien habitantes del planeta tierra padecen sus efectos. Las ciencias oficiales, indican medicación de por vida o dicho de manera más soterada, por prolongados períodos de tiempo, puesto que no conoce tratamientos curativos. Los organismos internacionales, hablan de un espectro de trastornos de sintomatología variable y no de una enfermedad mental, ya que al no encontrar pautas que se repitan porque cada persona es un mundo, como se suele decir, entonces prefieren hablar de un síndrome de esquizofrenia. En Japón, se habla de desorden de desdoblamiento de personalidad.
Lo que está claro, es que acarrea situaciones extremadeamente discapacitantes, aunque no encuentren los laboratorios, una etiología biológica, identificable. Se prefiere hablar entonces, de múltiples factores, como inadaptación social,. respuesta al estrés, abuso de sustancias tóxicas.
Sin embargo, la enfermedad no se detiene en razones de edad, cultura, sexo o clase social.
Uno de los indicadores que se utilizan para su detección, es la persistencia en el tiempo de algunas de sus manifestaciones. Más de un mes, más de seis meses de síntomas clasificados en tres grandes grupos, a saber:
1-"Creencias falsas": por ejemplo, en la exageración de la propia importancia o poder o conocimientos o bien, la convicción de ser acosados, estafados,atacados o espiados permanentemente. Pueden llegar a oir voces, dentro y fuera de su cuerpo o su cabeza.
2- "Alteraciones de la percepción"; manifestadas como aumentos de la conciencia sensorial o una sencibilidad muy agudizada hacia los ruidos, por pequeños que sean o hacia los graves o agudos; los objetos les pueden parecer más cercanos o lejanos que lo habitual, incluso la propia voz les puede parecer extraña.
3- "Alteraciones del pensamiento": distracciones constantes y perdida de concentración o atención con respecto a tareas elementales; el pensamiento se puede bloquear, acelerar o lentificar. Es como si se rompiera, digamos, un flitro que distingue la importancia de los mensajes o la información.
Al hombre que mencioné anteriormente, lo presentaron como sospechoso con tendencias a la marginación, agresivo, aunque más peligroso para sí mismo que para los demás-quedó demostrada la falsedad de este juicio especializado-Y aunque había, una tendencia a adjudicarle una cierta peligrosidad social, se le permitió conservar su arma. Claro que se hablaba de su caso en términos de respuestas inadecuadas a los estímulos, debido a un síndrome de alteración de conducta.
De la mujer, se dijo que era enigmática, adicta, polifacética, distante, extraña, interior, "muy suya", evidentes señales de una personalidad esquizoide, no tomada en cuenta.
La adopción del término Esquizofrenia, se basó en la observación de una separación entre pensamiento y afecto, llevada a grados extremos. Cuando en tales intentos, algunos sentimientos llegan a imponerse, suelen ser, inacuados a la situación y puefden explotar en situaciones muy violentas, llegando a la Catatonía. La tendencia de estos sujetos a sustituir valores emocionales por intelectuales, conduce a una gran libidinización de la vida intelectual y por ello se hallan más inclinados a construir sistemas intelectuales, antes que a conversar son su semejante. Es frecuente, que se mantengan "aparte", del mundo y que observen a su alrededor desde su atalaya desde sentimientos de superioridad, desconociendo sus grande dificulatades para expresar sentimientos y pensamientos de manera coherente o entendible.
Con respecto al peruano de la radio, famoso en tiempos, me queda una cierta pena por el fin de una época.
Gracias por haber llegado hasta aquí en la lectura.

jueves, 25 de marzo de 2010

NEUROSIS Y TRASTORNOS SEXUALES EN EL HOMBRE

Uno de los aportes fundamentales del Psicoanálisis, es haber mostrado la importante relación entre la sexualidad y la vida psíquica. A partir de allí, puso de manifiesto como en la actividad sexual se expresa el nivel de resolución emocional de una vida. Desde esa perspectiva, al intentar conocer las patologías de las personas que consultan, se vuelve importante un estudio exhaustivo de las funciones y disfunciones sexuales, que en mayor o menor medida les afecta a todos. Una de las manifestaciones más comunes, es la que se presenta bajo la forma de una eyaculación considerada prematura. Tan general es esta perturbación de la vida sexual, que se llega a afirmar que todos los pacientes varones la han padecido o la padecen, de manera circunstancial, periódica o persistente. En el acercamiento al fenómeno, surge una primera dificultad al intentar definir o delimitar, que se entiende por eyaculación precoz.
Si se dice que algo es precoz, se está afirmando que acontece antes de lo que en términos generales, puede ser considerado adecuado o eficaz, de tal modo que una primera aproximación al tema, está referida al tiempo. Es necesario entonces, establecer tiempos y circunstancias. Estos márgenes oscilan, desde la finalización ocurrida apenas se inician los juegos sexuales, hasta la interrupción producida en el primer instante de la penetración, a veces con el sólo contacto de la piel. Este espectro varía de un extremo a otro, donde en un caso la finalización anticipada es considerada benigna, hasta otro donde se la clasifica como patológica. Estas manifestaciones son:
el nivel de excitación; el grado de expresión somática, o sea, si hay o no erección y también, los estudios, han reparado en considerar como ha sido la eyaculación, por ejemplo: a borbotones o en chorro o como un líquido que se escurre y además, es destacable la existencia o no de un orgasmo o varios. La eyaculación precoz, ha sido estudiada en el conjunto de las disfunciones sexuales que acompañan los desarrollos de los distintos procesos neuróticos. S. Freud ha encuadrado esta situación, en la clínica de las llamadas "Neurosis de Transferencia": la fobia o histeria de angustia; la neurosis obsesiva y en la histeria propiamente dicha o de conversión. Son personas que aparentan dar pero no lo hacen, hacen como que dan amor pero algo se los impide. Excitan y frustran, escenificando una especie de rechazo y una venganza inconsciente hacia las mujeres.
Las perturbaciones de la funciones pueden caracterizarse como: inhibiciones, es decir, funcionales o temporarias o bien, como síntomas, es decir, suponen una modificación permanente. En el varón, las inhibiciones más frecuentes, se ubican en el devío de la libido al principio del proceso, es decir, displacer psíquico en el encuentro con la compañera sexual o ausencia de erección o abreviación del acto o su contrapartida, la susencia de eyaculación. Son todas ellas al parecer, renuncias a la función, probablemente debido a temores inconscientes, son como atentados contra el coito real, producen una desconexión con el objeto y un intenso desencanto. Así es posible decir, que como el insomne es un somnoliento que no quiere dormir, el eyaculador precoz es alguien excitado que no quiere cohabitar. En la imposibilidad de alcanzar una potencia sexual masculina, vuelven de algún modo, a un placer pasivo de permitir el flujo de los productos corporales, junto a intensos sentimientos de autoreproches e insatisfacción.
En un gran número de casos, la eyaculación precoz, ocurre en el intento de ejecutar el acto sexual ,y no en la práctica masturbatoria, lo que lleva a considerar que es precisamente en presencia de la mujer que se produce la interrupción. Este síntoma aparece ligado a características, que se agrupan en dos vertientes. Por un lado, hombres inertes, pasivos, sin energía para las relaciones; y por otro, hiperactivos, que parecen vivir en un estado de perpetuas prisas y en toda actividad alcanzan sus objetivos de modo precipitado. El neurótico que hace todo de prisa, parece estar huyendo de sus resistencias inconscientes y hace todo febrilmente porque en cualquier momento renuncia a todo, en cualquier momento lo interrumpen.
Estas peculiaridades, se extienden a otras areas, donde a la menor dificultad abandonan la cuestión. Uno de los rasgos destacables, es el narcisismo exacerbado que marca la dificultad para dar o entregarse, para producir amor con otro o para otro, porque más bien están en posición de recibirlo.
Una posición psíquica, que puede interpretarse como una estructura dominante histérica, en el sentido que teoriza el Psicoanálisis, de que está en juego un deseo de un deseo insatisfecho y, estan más en posición de ser amado, admirado que de admirar o amar.

viernes, 20 de noviembre de 2009

LA PIEDRA DE LA LOCURA

La denominada Psicosis, la locura dicho en lenguaje coloquial, temida y deseada, se la encuentra en todos los tiempos y a todas las geografías pertenece.
Nos podemos preguntar ¿Qué habla en ella? cuando altera el curso "normal" de los acontecimientos y efectivamente, trastoca el ritmo de la producción, hasta el punto que se los separa en celdas y se intoxica sus alamas, sus dioses, gracias a los progresos de la ciencias físicas y químicas.
En siglo XX, se ha abierto una nueva dimensión crítica a las antidialécticas de la psiquiatría estadística. Una revisión de la historia, que podemos decirlo, es en la civilización occidental, la historia de su alienación. Civilización mecanizada, poblada de ciencias que se piensan a sí mismas y la técnica, que no piensa, plena de objetos afásicos, ciegos, hechizados por la cibernética amenazadora.
Si la Psiquiatría, en tanto medio de conocimiento y terapia de las psicosis, exige una revisión exhaustiva de su pensamiento, es necesario que el pensador, sea psiquiatra o no, esté advertido al precio de su propia experiencia, de una forma de psiquiatría alienante, que buscará el presunto trastorno del psicótico, excluyéndolo del fenómeno viviente, por haberlo revestido de una falsa noción: la enfermedad. Sin tener en cuenta ,que dicha "enfermedad", habla y de una manera singular y eso, está condenado de antemano.
En el final de ese verbalismo tóxico, está el espamo flotante de un cuerpo que retorna del futuro. Un halo de muerte recubre la escena y así procede, mediante hilos de angustia que no puede dejar de atravesar. Muralla que exige un atroz encogimiento; abandono de órganos como puede llegar a soñarlo la desolación de una niña. Reunión de razas humanas, plenas de rabia tóxica aplastando espacios siniestramente familiares.
En la palpitación de la noche solitaria, aquí está ese rumor de hormigas que producen los descubrimientos, las revelaciones, las apariciones: grandes cuerpos varados recobran viento y vuelo; inmenso zarandeo de la supervivencia. Disposiciones inmemoriales comienzan.
La muerte tiene al principio el rostro de lo que no pudo ser. Una desolación soberana es la clave de sueños que piden despertar.
El "psicótico", se encuentra en un punto tal, que se le ofrece a él y sus familiares, sus complices eventuales, "superar" los terrores sísmicos con narcóticos, drogas legales como chalecos químicos; curas de sueño eterno, inyecciones y absorciones tranquilizantes, antidepresivos, diques artificiales para el odio y experiencias comatosas en ciclos obsesivos. Todo está preparado y en su final, para no ver un corazón cuya claridad es la medida del miedo. Se puede percibir la eternidad de un zumbido de insecto y sobre tarimas, se entreveen las mil y una comezones nocturnas, el perdón de hallarse abandonados y golpear contra muros sin fin, cabezas que se entreabren y rompen en llanto.
Extendidos sobre una mesa, temblorosos sexos perdidos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

POESÍA Y PSICOANÁLISIS

En poesía y psicoanálisis
el modelo es nuevo en cada giro
y el instante, una nueva y desconcertante
evaluación de lo que fuimos
cuando al preguntarnos por nuestro ser
ya no somos éstos, sino lo escrito.
Únicamente nos desengañampos de aquello
que engañándonos
ya no puede dañarnos.
En medio del camino, en todo el camino,
entre océanos y estaciones
donde es difícil hacer pie,
hostigados por luces y fantasías
en el límite de hechizarnos, hablemos,
no del saber de los sabios, sino más bien
de su locura
su miedo al extravío
a la posesión,
de ser otro
o de otras
o de Dios.

El juicio de Dios terminó con Artaud.
El juicio del mundo, unió su alma a su cuerpo
y lo separó del mundo.

En la rabia tóxica de la tímidez de antaño,
que el diablo ampare una vez más
a la ideología surrealista.

sábado, 14 de febrero de 2009

PSICOANÁLISIS DE LA HISTERIA

Algo a resaltar con Freud, es que demostró al comenzar el siglo 20, que en la histeria no hay espectáculo, no hay tanto que ver ni que dar a ver; algo en lo que las histéricas, no dejaron de sobresalir.
Se trata, en verdad, de la constitución de un sujeto, más allá de que presenten para comenzar, síntomas que en definitiva, deben ser descifrados porque están estructurados como un lenguaje y, en consecuencia, se trata de escucharlos con la oreja adecuada. Debía escuchárselas, porque sus síntomas, estaban construidos como un mensaje cuyo portador ignoraba tanto la autoría como al destinatario.
Dejando de verlo para comenzar a escucharlo, considerando el relato como un producto efecto del trabajo inconsciente, Freud cierra un voyeurismo de cuatro mil años, e inaugura una aproximación rigurosa a la constitución de un sujeto hablante.
Hombre y mujer, la libido es su referencia definitivamente común: hablan aunque no se entiendan.
El modo de tratar la Histeria, es también un indicador de una cultura y un tiempo histórico.
Tratamientos los hubo de todas clases: terapias como un compresor ovárico o más modernamente, estímulos a la autoestima, modificaciones de conducta o cambios de look o bien ahora me acuesto con cualquiera pero no puedo amar a ninguno, o no me como una rosca y no le permito comer a nadie que esté conmigo. De cualquier manera insiste, la histeria siempre retorna.
Es lo que no tiene sitio ni genero, es aparentemente, inclasificable, quiero decir, se discute su existencia, se la cataloga y desclasifica de manuales y legislaciones mundiales de la salud, se las demoniza o bien, se las hace arder en la hoguera de una inquisición cualquiera.
Tal exilio, bien puede leerse como los efectos de una violencia perpetrada en los más íntimo. Allí dónde se constituyen las subjetividades, desde un lugar desde el que nos habla a cada uno, el imposible de la relación sexual.
El síntoma histérico, parece ejemplar y como tal se presenta en la insistencia de un saber no sabido y, de un procesamiento de la subjetividad, afirmado y mantenido a pesar de los posibles desmentidos de las supuestas ciencias de la realidad. Incluso pueden verse actualmente, algunos ejemplos de como usuarios y especialistas sanitarios y parasanitarios, inmersos en el camino que se han trazado, no pueden más que desconocer u olvidar que los síntomas histéricos, tienen valor de metáfora y no solamente representan el escándalo, que viene a perturbar sus procedimientos.
Remitiéndolos como signos de locura, afirman que sólo toleran la amnesia, el exilio de un deseo, cuyas expresiones, por ello no pueden ser entendidas más que como locuras, aunque fueran las suyas propias. La repugnancia a utilizar un lenguaje positivo, responde a la preocupación de evitar el riesgo inherente a su uso, esto es, la constitución de un borde, en relación al cual se trabaja. ¿Los muros del manicomio o de la institución, que corresponda en cada caso, son tan sólidos que desafíen el recuerdo?
¿ O tan frágiles que es necesario evitar explorar sus cimientos?
Si alguien pretende restituirle algo a la histérica, me temo que hará una mueca de desagrado, puesto que restituir es reestablecer, o poner una cosa en su estado anterior o devolver algo a quien lo tenía o volver, al lugar del que se habría salido: es decir a la economía libidinal que produjo la supuesta enfermedad. Es decir, en salud mental, no se trata de recuperar ningún estado, sino de producir nuevas realidades.
También de la histérica se habla, en bares y tabernas y así el lenguaje coloquial,recoge diagnósticos seculares: eso se cura con el matrimonio o no se echó un buen casquete en su vida. Este es un mensaje que se transmite hace siglos, inmutable, a los miembros masculinos de algunas comunidades, respondiendo éstos con una preocupación conmovedora. Responden a ella entendidos y profanos con perseverancia y presución, confiados en el poder curativo del fetiche en el que se autorizan. A veces, hasta puede parecer, que se consigue un cierto orden con esas terapéuticas, pero dejan sin tocar la cuestión, esa interrogación que se abre precisamente en los prejuicios, pero no concluyen allí.
Así, se la puede oír y leer y sin embargo, el maquillaje se desliza desdibujando rostros; violentando la postura y se rasga en la agitación.
El resorte de la realidad cruje y presenta rostros sin máscaras, cuerpos sin forma, una lengua sin voz.