Uno de los aportes fundamentales del Psicoanálisis, es haber mostrado la importante relación entre la sexualidad y la vida psíquica. A partir de allí, puso de manifiesto como en la actividad sexual se expresa el nivel de resolución emocional de una vida. Desde esa perspectiva, al intentar conocer las patologías de las personas que consultan, se vuelve importante un estudio exhaustivo de las funciones y disfunciones sexuales, que en mayor o menor medida les afecta a todos. Una de las manifestaciones más comunes, es la que se presenta bajo la forma de una eyaculación considerada prematura. Tan general es esta perturbación de la vida sexual, que se llega a afirmar que todos los pacientes varones la han padecido o la padecen, de manera circunstancial, periódica o persistente. En el acercamiento al fenómeno, surge una primera dificultad al intentar definir o delimitar, que se entiende por eyaculación precoz.
Si se dice que algo es precoz, se está afirmando que acontece antes de lo que en términos generales, puede ser considerado adecuado o eficaz, de tal modo que una primera aproximación al tema, está referida al tiempo. Es necesario entonces, establecer tiempos y circunstancias. Estos márgenes oscilan, desde la finalización ocurrida apenas se inician los juegos sexuales, hasta la interrupción producida en el primer instante de la penetración, a veces con el sólo contacto de la piel. Este espectro varía de un extremo a otro, donde en un caso la finalización anticipada es considerada benigna, hasta otro donde se la clasifica como patológica. Estas manifestaciones son:
el nivel de excitación; el grado de expresión somática, o sea, si hay o no erección y también, los estudios, han reparado en considerar como ha sido la eyaculación, por ejemplo: a borbotones o en chorro o como un líquido que se escurre y además, es destacable la existencia o no de un orgasmo o varios. La eyaculación precoz, ha sido estudiada en el conjunto de las disfunciones sexuales que acompañan los desarrollos de los distintos procesos neuróticos. S. Freud ha encuadrado esta situación, en la clínica de las llamadas "Neurosis de Transferencia": la fobia o histeria de angustia; la neurosis obsesiva y en la histeria propiamente dicha o de conversión. Son personas que aparentan dar pero no lo hacen, hacen como que dan amor pero algo se los impide. Excitan y frustran, escenificando una especie de rechazo y una venganza inconsciente hacia las mujeres.
Las perturbaciones de la funciones pueden caracterizarse como: inhibiciones, es decir, funcionales o temporarias o bien, como síntomas, es decir, suponen una modificación permanente. En el varón, las inhibiciones más frecuentes, se ubican en el devío de la libido al principio del proceso, es decir, displacer psíquico en el encuentro con la compañera sexual o ausencia de erección o abreviación del acto o su contrapartida, la susencia de eyaculación. Son todas ellas al parecer, renuncias a la función, probablemente debido a temores inconscientes, son como atentados contra el coito real, producen una desconexión con el objeto y un intenso desencanto. Así es posible decir, que como el insomne es un somnoliento que no quiere dormir, el eyaculador precoz es alguien excitado que no quiere cohabitar. En la imposibilidad de alcanzar una potencia sexual masculina, vuelven de algún modo, a un placer pasivo de permitir el flujo de los productos corporales, junto a intensos sentimientos de autoreproches e insatisfacción.
En un gran número de casos, la eyaculación precoz, ocurre en el intento de ejecutar el acto sexual ,y no en la práctica masturbatoria, lo que lleva a considerar que es precisamente en presencia de la mujer que se produce la interrupción. Este síntoma aparece ligado a características, que se agrupan en dos vertientes. Por un lado, hombres inertes, pasivos, sin energía para las relaciones; y por otro, hiperactivos, que parecen vivir en un estado de perpetuas prisas y en toda actividad alcanzan sus objetivos de modo precipitado. El neurótico que hace todo de prisa, parece estar huyendo de sus resistencias inconscientes y hace todo febrilmente porque en cualquier momento renuncia a todo, en cualquier momento lo interrumpen.
Estas peculiaridades, se extienden a otras areas, donde a la menor dificultad abandonan la cuestión. Uno de los rasgos destacables, es el narcisismo exacerbado que marca la dificultad para dar o entregarse, para producir amor con otro o para otro, porque más bien están en posición de recibirlo.
Una posición psíquica, que puede interpretarse como una estructura dominante histérica, en el sentido que teoriza el Psicoanálisis, de que está en juego un deseo de un deseo insatisfecho y, estan más en posición de ser amado, admirado que de admirar o amar.
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jueves, 25 de marzo de 2010
viernes, 29 de enero de 2010
ENFERMEDADES NERVIOSAS
Los "nervios", es una denominación usada para todo tipo de tensión en los seres vivos, para la ansiedad difusa, los celos recurrentes, la expectación amañada y sensaciones, que van en su ambiguedad, de un extremo a otro de la salud y la patología, abarcando en su recorrido, el polimorfismo de la sexualidad.
La observación de tales estados, suele comenzar en la familia, donde padres y compañeros sentimentales, legales o no, llegaron a representar el papel de agentes de un dispositivo de control de la sexualidad que, apoyado en la asistencia médica y educativa, llegaron a psiquiatrizar y a psicologizar, los vínculos de la alianza familiar. Aparecieron de ese modo, perfiles tópicos, como la mujer nerviosa, la esposa frígida, la madre indiferente o asaltada por ideas criminales; el marido impotente y violento, sádico o perverso; la hija histérica o neurasténica; el niño precoz y agotado o el joven o la joven homosexual o padeciente usuario de un trastorno obsesivo compulsivo. Se constituyeron de ese modo, figuras mixtas de la alianza descarriada y la sexualidad desviada.
Se ha generado de ese modo, una demanda incesante de la familia: pide ayuda en esos avatares desdichados. Se encuentra atrapada por el modelo ideológico que la regula y establece, y dirige hacia los especialistas la queja de su sufrimiento psíquico sexual.
También en estas cuestiones, el viejo Profesor Charcot, representó una figura central. Durante muchos años, fue el más notable entre aquellos a quienes las familias europeas, incomodas por la situación que los desbordaba, solicitaban atención y arbitraje. El especialista aconsejaba, separar al "enfermo" de su familia y para observarlo mejor lo escuchaba lo menos posible. Decía: "Para tratar bien a una joven histérica, no hay que dejarla con sus padres, hay que llevarla a una casa de salud". "¿Saben cuánto tiempo lloran a sus madres las jovenes enfermas, cuando las dejan en el sanatorio? Una media hora, no es mucho que digamos". Además decía: "En los casos de histeria de jovenes varones, hay que separarlos de sus madres. Mientras estén con ella no hay nada que hacer".
Supongo que se buscaba separar, el dominio de la sexualidad del sistema de la alianza, con el fin de tratarlos neurológicamente. El Profesor noto con que dificultad "cedían" al médico al paciente, que sin embargo, venían a traerle.
A pesar de todo, vigilaban estrechamente las casas de salud, e interferían cuanto podían el trabajo de su sanacíon. En realidad, no tenían porque inquietarse, ya que se trataba de devolverles individuos, sexualmente integrables al sistema social y familiar.
"No hay que hablar de esas causas genitales", decía, en voz baja, el catedrático a sus ayudantes.
En esas circunstancias, el Psicoanálisis tomó el relevo. Modificó considerablemente el régimen de las inquietudes y las inseguridades. Al parecer, en un principio, suscitó cierta desconfianza y hostilidad, puesto que se proponía, llevando al límite la lección de Charcot, recorrer fuera del control familiar, la sexualidad de los sujetos, la sacaba a la luz sin recubrirla con el manto neurológico. Es más, parecía poner en entredicho las relaciones familiares.
De tal manera que el Psicoanálisis, que según su modalidad parecía colocar la confesión de la sexualidad fuera de la soberanía familiar; en el corazón mismo de dicha sexualidad, reencontraba como principio de su formación y cifra de su inteligencia, la ley de la alianza. Ésta codificaba esos cuerpos que los pacientes estaban descubriendo y, le imponía desde un principio una estructura, incluso jurídica. Se descubrió, en los juegos y dramas mezclados de los esponsales y el parentesco, los desvíos del incesto.
Claramente, la sexualidad, no podía aparecer por naturaleza, extraña a la ley, porque en realidad, la verdad es que se constituye gracias a ésta.
La observación de tales estados, suele comenzar en la familia, donde padres y compañeros sentimentales, legales o no, llegaron a representar el papel de agentes de un dispositivo de control de la sexualidad que, apoyado en la asistencia médica y educativa, llegaron a psiquiatrizar y a psicologizar, los vínculos de la alianza familiar. Aparecieron de ese modo, perfiles tópicos, como la mujer nerviosa, la esposa frígida, la madre indiferente o asaltada por ideas criminales; el marido impotente y violento, sádico o perverso; la hija histérica o neurasténica; el niño precoz y agotado o el joven o la joven homosexual o padeciente usuario de un trastorno obsesivo compulsivo. Se constituyeron de ese modo, figuras mixtas de la alianza descarriada y la sexualidad desviada.
Se ha generado de ese modo, una demanda incesante de la familia: pide ayuda en esos avatares desdichados. Se encuentra atrapada por el modelo ideológico que la regula y establece, y dirige hacia los especialistas la queja de su sufrimiento psíquico sexual.
También en estas cuestiones, el viejo Profesor Charcot, representó una figura central. Durante muchos años, fue el más notable entre aquellos a quienes las familias europeas, incomodas por la situación que los desbordaba, solicitaban atención y arbitraje. El especialista aconsejaba, separar al "enfermo" de su familia y para observarlo mejor lo escuchaba lo menos posible. Decía: "Para tratar bien a una joven histérica, no hay que dejarla con sus padres, hay que llevarla a una casa de salud". "¿Saben cuánto tiempo lloran a sus madres las jovenes enfermas, cuando las dejan en el sanatorio? Una media hora, no es mucho que digamos". Además decía: "En los casos de histeria de jovenes varones, hay que separarlos de sus madres. Mientras estén con ella no hay nada que hacer".
Supongo que se buscaba separar, el dominio de la sexualidad del sistema de la alianza, con el fin de tratarlos neurológicamente. El Profesor noto con que dificultad "cedían" al médico al paciente, que sin embargo, venían a traerle.
A pesar de todo, vigilaban estrechamente las casas de salud, e interferían cuanto podían el trabajo de su sanacíon. En realidad, no tenían porque inquietarse, ya que se trataba de devolverles individuos, sexualmente integrables al sistema social y familiar.
"No hay que hablar de esas causas genitales", decía, en voz baja, el catedrático a sus ayudantes.
En esas circunstancias, el Psicoanálisis tomó el relevo. Modificó considerablemente el régimen de las inquietudes y las inseguridades. Al parecer, en un principio, suscitó cierta desconfianza y hostilidad, puesto que se proponía, llevando al límite la lección de Charcot, recorrer fuera del control familiar, la sexualidad de los sujetos, la sacaba a la luz sin recubrirla con el manto neurológico. Es más, parecía poner en entredicho las relaciones familiares.
De tal manera que el Psicoanálisis, que según su modalidad parecía colocar la confesión de la sexualidad fuera de la soberanía familiar; en el corazón mismo de dicha sexualidad, reencontraba como principio de su formación y cifra de su inteligencia, la ley de la alianza. Ésta codificaba esos cuerpos que los pacientes estaban descubriendo y, le imponía desde un principio una estructura, incluso jurídica. Se descubrió, en los juegos y dramas mezclados de los esponsales y el parentesco, los desvíos del incesto.
Claramente, la sexualidad, no podía aparecer por naturaleza, extraña a la ley, porque en realidad, la verdad es que se constituye gracias a ésta.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
PSICOANÁLISIS EN CASTELLANO
Psicoanálisis en castellano, es un enunciado que dice de una producción en lengua castellana, que muestre, explique, desarrolle y fundamente un psicoanálisis característico y pecualiar, en los matices del deseo,en combinación con las necesidades y circunstancias históricas, propias de los sujetos en distintas geografías y condiciones en los pueblos hispanoparlantes.
El hombre es escritura, por lo que es necesario producir el inconsciente en cada area del mundo, en cada lengua y cultura,psicoanalizando su moral, esto es, la circulación de la sexualidad y del dinero.
La escritura, al ser una formación histórica de producción del lenguaje, es decir, al ser la materialidad de toda producción científica o literaria, no ha de ser ella-la escritura- la que se verá determinada por el sujeto psíquico que, ella misma utiliza en su realización. Sujeto que padecerá al caer bajo la determinación del sistema escritura, un desvío precisamente en aquello que por ahora le determina como sujeto del inconsciente y como sujeto de las relaciones sociales de poroducción.
La escritura no respeta ninguna enfermedad, ni posición de clase. Ella dispone de categorías propias y otorga posiciones de clase que nada o muy poco tienen que ver con los sistemas de producción vigentes.
Un sistema Otro de aquél Otro donde el sujeto muestra la intersección de dos encadenamientos, es decir, a un otro de otro y a un Otro de él. No se trata de un metalenguaje sino de la forma, la pura posibilidad formal que permite al significante insistir.
Si se habla de poesía y de ciencias y no se habla de la vida de los sujetos, no hay método y todo es razón y ella misma se descarta para ser y concibe un no rotundo en el silencio de la materia.
En ese vacío, fuego sangrante de la nada, límite preciso contra todo, la razón investiga y tiene la sabiduría de la vida, porque la vida es ella, su moda la verdad, su verdadero ser el tiempo momificado en los relojes, su retórica volver sobre lo mismo en el intento de esclarecer cualquier atrocidad que ocurra en sus dominios.
Psicoanálisis en castellano y la producción del inconsciente, querra decir, que el inconsciente no está en ningún lugar, no lo tiene nadie y además, que no hay quien tenga como poder acceder al inconsciente, por que se trata de un trabajo, es decir, el concepto central de todo proceso productivo, se trate de mercancía, retórica, significantes o amor.
Y si la originalidad del método está hecha de los medios de que se priva, es que los medios que se reserva bastan para cosntituir un dominio cuyos límites definen la relatividad de sus operaciones.
Sus medios son los de la palabra, siendo el inconsciente lo que se lee, define un tiempo de transferencia de sentido en discurso, que se expresa en una economía sexual del lenguaje.
Su dominio es el del discurso concreto como campo de la realidad social del sujeto y sus operaciones son las de la historia, en tanto representan la construcción de una verdad.
Estas hipótesis, se jugaran en una mirada dirigida a las prácticas en castellano, que se autodenominen psicoanalíticas y, la tarea será evaluar lo entregado en la empresa común.
Sin olvidar, que son temáticas, que a todos los seres hablantes les incumbe.
El hombre es escritura, por lo que es necesario producir el inconsciente en cada area del mundo, en cada lengua y cultura,psicoanalizando su moral, esto es, la circulación de la sexualidad y del dinero.
La escritura, al ser una formación histórica de producción del lenguaje, es decir, al ser la materialidad de toda producción científica o literaria, no ha de ser ella-la escritura- la que se verá determinada por el sujeto psíquico que, ella misma utiliza en su realización. Sujeto que padecerá al caer bajo la determinación del sistema escritura, un desvío precisamente en aquello que por ahora le determina como sujeto del inconsciente y como sujeto de las relaciones sociales de poroducción.
La escritura no respeta ninguna enfermedad, ni posición de clase. Ella dispone de categorías propias y otorga posiciones de clase que nada o muy poco tienen que ver con los sistemas de producción vigentes.
Un sistema Otro de aquél Otro donde el sujeto muestra la intersección de dos encadenamientos, es decir, a un otro de otro y a un Otro de él. No se trata de un metalenguaje sino de la forma, la pura posibilidad formal que permite al significante insistir.
Si se habla de poesía y de ciencias y no se habla de la vida de los sujetos, no hay método y todo es razón y ella misma se descarta para ser y concibe un no rotundo en el silencio de la materia.
En ese vacío, fuego sangrante de la nada, límite preciso contra todo, la razón investiga y tiene la sabiduría de la vida, porque la vida es ella, su moda la verdad, su verdadero ser el tiempo momificado en los relojes, su retórica volver sobre lo mismo en el intento de esclarecer cualquier atrocidad que ocurra en sus dominios.
Psicoanálisis en castellano y la producción del inconsciente, querra decir, que el inconsciente no está en ningún lugar, no lo tiene nadie y además, que no hay quien tenga como poder acceder al inconsciente, por que se trata de un trabajo, es decir, el concepto central de todo proceso productivo, se trate de mercancía, retórica, significantes o amor.
Y si la originalidad del método está hecha de los medios de que se priva, es que los medios que se reserva bastan para cosntituir un dominio cuyos límites definen la relatividad de sus operaciones.
Sus medios son los de la palabra, siendo el inconsciente lo que se lee, define un tiempo de transferencia de sentido en discurso, que se expresa en una economía sexual del lenguaje.
Su dominio es el del discurso concreto como campo de la realidad social del sujeto y sus operaciones son las de la historia, en tanto representan la construcción de una verdad.
Estas hipótesis, se jugaran en una mirada dirigida a las prácticas en castellano, que se autodenominen psicoanalíticas y, la tarea será evaluar lo entregado en la empresa común.
Sin olvidar, que son temáticas, que a todos los seres hablantes les incumbe.
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