Esta vez, estuve en Buenos Aires,
en los pliegues del bicentenario
y el rock argentino en las pupilas.
Caminé futuros cercanos
en la amistad deliberada,
y por amplias avenidas
del azar furtivo
donde Pavarotti
y Charly García
dibujaron la luna serena
en acordes del alma y sus costados.
Geografías de altas recovas
y guitarras
de barcos fantasmas,
encallados en la ciudad encantada
y su arquitectura imperial,
sin dominios, con grandeza.
Entre Jaracandás y Acacias,
se detiene la rigidez de estatuas
y la gloria de luces equidistante.
Y, en los bancos de las plazas,
donde el horizonte
se abre a latitudes lejanas,
abrevando prolijidades
del tiempo y la belleza,
dejan pasar la tarde
mis amores.
En un puerto sin mar
con paisajes adheridos a la tierra
en deslumbrada ignorancia,
con insegura propiedad
como pájaros en el aire,
descubro páginas
que alumbran recuerdos,
antiguos, hasta la ternura.
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jueves, 24 de junio de 2010
viernes, 31 de julio de 2009
VIOLETAS
Delicadas violetas para ti
recuerdan tu paso por la Alhambra,
tus pies en la Alcazaba.
Las fuentes y el rumor del agua,
el Generalife abierto a tus pasos,
quebrando silencios de la tierra.
Una ribera caliente
marcaba orillas trepidantes de un amor,
fingido y verdadero,
en el ocaso del martirio.
Tantálica presencia,
revierte
alaridos de bestias
en humanos paisajes.
recuerdan tu paso por la Alhambra,
tus pies en la Alcazaba.
Las fuentes y el rumor del agua,
el Generalife abierto a tus pasos,
quebrando silencios de la tierra.
Una ribera caliente
marcaba orillas trepidantes de un amor,
fingido y verdadero,
en el ocaso del martirio.
Tantálica presencia,
revierte
alaridos de bestias
en humanos paisajes.
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