Sin tiempo
trabajan todos mis males,
reflejados en grandes poblaciones,
semidormidas
en territorios
de la madrugada que se parte.
Con tales avatares,
¿acaso la pluma que tomo
y el papel en que escribo
son misterios menores
de mi subsistencia?
Escucho una onírica luz excesiva,
traslúcida a mis huesos
en cada oleada
de verbos y perfumes.
Linaje de humores altivos,
consumen
la alienación del juego.
Soy deñl tamaño que veo:
arrojo la mirada
lejos
de los nueve círculos del cielo.
Cuando no pienso en nada,
entre ella y yo,
crepitan abanicos
con la pereza inmediata
de gaviotas a la deriva
donde crece la comedia.
Sacio mis esquinas,
arrastro dialéctos de inciación
y disuelvo tu tácita armonía.